El mostrador de siempre.
Un sistema a la altura.
Mesón, caja, bodega y el panel del dueño en un solo lugar, hecho a la medida de cómo trabaja tu negocio. No es una idea: un comercio del centro de Temuco pasa a operar con este sistema en octubre.
Lo que cambia entre las 8:30 y las 18:30.
Se abre la caja
La cajera confirma el efectivo inicial y queda registrado quién abrió y a qué hora. Nadie cobra un vale sin caja abierta.

Un cliente pide algo
El vendedor escribe el nombre o el código y ve al instante si hay, cuánto queda, en qué estante está y a qué precio. Sin ir a la bodega.

Una cotización queda guardada
Las cotizaciones viven en el sistema, con vencimiento y vendedor. Cuando el cliente vuelve, se convierte en venta con un clic.

La caja cierra sola
Efectivo, tarjeta y transferencia cuadrados sin sumar a mano. El dueño lo ve en su teléfono antes de llegar a la casa.

Lo llevas de memoria.
Un programa antiguo en un solo computador, o el cuaderno y la planilla de siempre. Los precios y los códigos, en la cabeza del que lleva años. Para saber si queda algo, alguien va a mirar a la bodega. Y si ese computador falla, el negocio se detiene.
No es descuido. Es que un sistema pensado para otra época ya no alcanza para cientos de productos entrando y saliendo cada día.
La venta que se pierde por «no había» y el dinero dormido en lo que no rota no salen en ninguna pantalla. Pero los pagas igual.
Ya lo hicimos con un negocio como el tuyo.
Un comercio de mostrador del centro de Temuco, con décadas de trayectoria, traspasó a este sistema su catálogo, sus clientes y su historia, y en octubre pasa a operar con él: mesón, caja y bodega en una sola herramienta, hecha a la medida de cómo trabaja. Sus cifras y su nombre se resguardan; lo que se muestra es el sistema real.
El producto correcto, en segundos.
El vendedor busca por código o por nombre y ve al instante si lo tienes, cuánto queda, dónde está guardado y a qué precio se vende. Son tus productos, con tus códigos, como los conoce tu gente.
La caja cierra sola.
Abres la caja en la mañana y la cierras en la tarde con el cuadre hecho: lo que se vendió, lo que entró en efectivo y por tarjeta, y lo que debería quedar en el cajón. Sin sumar a mano. Cada venta queda registrada, una por una, con su vendedor.
Las devoluciones también: el mesón arma el vale, la caja lo confirma. Nada se anota en un papel suelto.
Tu negocio, desde tu teléfono.
Desde donde estés ves lo que pasó hoy: cuánto se vendió, qué se está acabando y qué lleva meses sin moverse. Las decisiones caras, qué comprar y qué liquidar, las tomas con el dato delante, no de memoria.
Lo dejamos andando, con lo tuyo dentro.
Tomamos tu información, del programa viejo, la planilla o el cuaderno, la ordenamos y la cargamos en el sistema nuevo. Tu programa de siempre sigue andando hasta que el nuevo esté cuadrado. Queda en tus computadores y en tu teléfono, y tu información vive segura en la nube.
Conversamos tu negocio
Cómo atiendes, cómo cobras, cómo ordenas la bodega y con qué emites la boleta hoy.
Traspasamos tu información
Tus productos, códigos, precios y clientes reales. No una plantilla genérica.
Instalamos y capacitamos
En tus computadores, con tu equipo, por rol: mesón, caja y administración. Con fecha escrita.
Te acompañamos
Soporte local, en Temuco, por WhatsApp. El sistema crece con tu negocio.
Un precio parejo, sin sorpresas.
El mismo precio para todos los negocios del programa. Lo publicamos porque preferimos que llegues a la conversación sabiendo si te hace sentido.
Todo lo que ordena la operación se paga con lo que hoy se pierde: la venta que se va por «no había» y la plata dormida en lo que no rota.
- Levantamiento de cómo trabaja tu negocio
- Traspaso y orden de tu información real
- Instalación, puesta en marcha y capacitación
- Mesón, caja, bodega y panel del dueño
- Todos los usuarios que necesites
- Soporte continuo, respaldos diarios y mejoras
Décadas de trabajo merecen una herramienta que corresponda.
Te mostramos el sistema funcionando, con tus productos en pantalla, y conversamos qué necesita tu negocio. 30 minutos en tu local, el día que el mesón esté tranquilo.